Se cree que el desarrollo del cerebro humano comienza en la tercera semana de gestación. Luego, las células progenitoras neurales comienzan a diferenciarse en estructuras y funciones neuronales específicas, un proceso influenciado tanto por los genes como por el medio ambiente.

Este proceso de desarrollo fetal continúa hasta el nacimiento, cuando se establecen las estructuras básicas del sistema nervioso central y periférico. Después del nacimiento, el cerebro continúa desarrollándose. Durante el período preescolar, el cerebro crece cuatro veces en tamaño y alcanza casi el 90 por ciento de su volumen adulto a la edad de 6 años.

Como niños, nuestros cerebros producen un exceso de conexiones sinápticas entre las neuronas. Durante la adolescencia, el cerebro sigue transformándose en su forma adulta desechando estas sinapsis innecesarias.

El proceso, que dura hasta los 20 años y se conoce como “poda sináptica“, se cree que es en gran parte responsable del desarrollo del cerebro y es crucial para el comportamiento social normal. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que el crecimiento en tamaño, no la poda sináptica, es lo que ayuda al cerebro a madurar.

El nuevo estudio fue publicado en Science, una revista de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Desarrollo de áreas de reconocimiento facial y espacial del cerebro

Un equipo de investigadores internacionales – dirigido por Jesse Gomez de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford en California – se propuso comprender mejor la capacidad del cerebro para reconocer caras – un componente crítico del comportamiento social y la interacción social normal.

Gómez y su equipo utilizaron imágenes de resonancia magnética anatómica, cuantitativa y funcional (IRMf) para comparar el tejido cerebral entre los participantes del estudio.

Usando exploraciones de resonancia magnética, los investigadores examinaron 22 niños entre 5 y 12 años de edad, y 25 adultos de edades comprendidas entre 22 y 28. También probaron la capacidad de los participantes para reconocer caras y lugares.

La tarea de reconocimiento facial consistía en la Prueba de Memoria de la Cara de Cambridge, y usaba caras infantiles en vez de adultas. El reconocimiento del lugar fue evaluado usando una tarea de reconocimiento “vieja-nueva” desarrollada por los científicos.

La región identificada como el tratamiento del reconocimiento facial es el giro fusiforme. El desarrollo de tejidos en esta área se correlacionó con mejoras en la selectividad de la cara funcional y reconocimiento facial.

Se encontró que el desarrollo de las regiones selectivas de la cara, pero no las selectivas de lugar, estaba dominado por la proliferación microestructural. Estos hallazgos fueron confirmados por las mediciones cytoarchitectonic tomadas en los cerebros postmortem.

Los científicos también analizaron los cerebros postmortem para ver si los cambios de tamaño se debían al aumento de la mielinización. Concluyeron, sin embargo, que los cambios en la mielinización no pueden ser la única explicación para la expansión de la región del cerebro.

Por lo tanto, los autores sugieren que este aumento inesperado puede ser causado por un aumento combinado del cuerpo celular, estructuras dendríticas y vaina de mielina.

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